
Una de las claves del liderazgo en las organizaciones es la comunicación de los directivos con los empleados. La comunicación informal tiene una gran importancia, yo diría incluso más que la formal.
No nos engañemos, los comunicados oficiales se los lee poca gente y los entienden menos aún, tienen que estar ahí pero han de tener continuidad en forma de correos personales, conversaciones, etc. Cuando se hace un comunicado corporativo por email, suscita dudas y no se responden, el resultado global es netamente negativo.
El control de la comunicación debe ser tarea del directivo, los mensajes escogidos cuidadosamente y siempre deben estar disponibles y ser proactivos a la hora de aclarar los mensajes y las inquietudes que puedan surgir acerca de la actividad de la empresa, y todavía más en caso de cambios, reestructuraciones o despidos.
Hay que utilizar todos los canales de comunicación para que queden claros los mensajes, de manera proactiva, mandar correos y, sobre todo, aclarar los mensajes cara a cara (siempre que se pueda) a ser posible en un entorno “amable y neutral” como la máquina de café, siempre que la naturaleza de la comunicación lo permita (tampoco hay que ser un “jefe de máquina de café”).
La comunicación cara a cara tiene muchísimas ventajas sobre el mail, teléfono, etc. en forma de comunicación no-verbal, uso de las pausas, etc. Aunque la mayor ventaja para el líder brillante y buen comunicador es el mayor hándicap para el mediocre: la exposición directa al interlocutor.
Un líder que no se comunica efectivamente, no es un líder, es un jefe (y uno malo).
Saludos cancamuseros!